Lo que cuentan quienes pasaron por los programas
Resultados concretos de acompañamiento barrial y escucha comunitaria
Recogemos testimonios de participantes, voluntarios y referentes que atravesaron procesos de integración, apoyo psicológico o formación en oficios. Cada caso menciona qué cambió en la práctica: una rutina, un vínculo, una forma de resolver un problema cotidiano.
Marta Quiroga, referente de comedor en Rosario
Después de tres meses coordinando turnos con el equipo de apoyo, dejamos de perder voluntarios por agotamiento. Aprendimos a repartir tareas y a reservar un momento para hablar de lo que nos afectaba. Eso no se enseña en ningún manual, se aprende acompañados.
Diego Ferreyra, participante del taller de oficios en Cipolletti
Entré sin saber qué esperar. Salí con un grupo de compañeros que todavía me escribe y con la costumbre de anotar lo que quiero hacer cada semana. No fue magia, fue constancia y alguien que te escucha sin apuro.
Lucía Benítez, estudiante avanzada de psicología, Córdoba
El espacio de escucha en el centro vecinal me cambió la forma de mirar la práctica profesional. Aprendí a sostener silencios, a no apurar respuestas y a reconocer cuándo derivar. La supervisión grupal fue clave para no cargar sola con lo que escuchaba.
Familia Ríos, reasentados en un barrio del conurbano
Llegamos con dos valijas y sin conocer a nadie. La red de vecinos nos ayudó con la escuela de los chicos y con los trámites del registro civil. Hoy somos nosotros los que recibimos a otras familias que llegan. Ese círculo es lo que más valoramos.
Andrés Peralta, voluntario en programa de apoyo a adultos mayores
Lo que más me sirvió fue entender que acompañar no es resolverle la vida a nadie. Es estar, escuchar y sostener la rutina de visitas. Con el tiempo, las conversaciones se volvieron más honestas y menos formales. Ahí recién empezó el trabajo real.