Antes de recorrer los expedientes conviene dejar por escrito los criterios con los que trabajamos. No publicamos cifras que no podamos mostrar, ni atribuimos resultados a una sola intervención cuando el contexto pesa tanto como el programa.
Qué entendemos por caso documentado
Un caso entra en esta sección cuando existe registro de fechas, responsables con nombre y algún tipo de verificación externa: actas vecinales, convenios con municipios, informes de universidades o notas periodísticas locales. Si solo contamos con el relato de quienes participaron, lo decimos y lo ubicamos como testimonio, no como evidencia.
Por qué no publicamos porcentajes de éxito
Los procesos comunitarios no se miden como una campaña de ventas. Un comedor que sostiene turnos durante tres años puede tener altibajos mensuales y eso no invalida la experiencia. Preferimos describir qué se hizo, con qué recursos y qué obstáculos aparecieron, antes que reducir todo a una cifra que después nadie puede auditar.
Alcance geográfico de los materiales
La mayoría de los casos provienen del conurbano bonaerense, Rosario, Córdoba y algunas localidades de Río Negro. No son muestras representativas del país entero. Cuando citamos un barrio puntual, aclaramos que las conclusiones valen para ese territorio y ese momento, no como receta para otros lugares con dinámicas distintas.
Sobre los nombres y las imágenes
Algunas personas que aparecen en los relatos pidieron mantener su nombre completo, otras solo el primero. Respetamos esa decisión sin excepción. Las fotografías que ilustran los casos son de archivo y no siempre corresponden a las personas mencionadas en el texto; cuando sí coinciden, lo indicamos en el pie.
Apoyo psicológico: qué es y qué no es
Los dispositivos de escucha que describimos funcionan en centros vecinales y no reemplazan tratamiento clínico. Están coordinados por estudiantes avanzados o referentes con formación específica, y derivan a servicios profesionales cuando la situación lo requiere. No prometemos resolución de cuadros complejos desde un espacio comunitario.
Cómo corregimos lo publicado
Si una organización nos pide rectificar un dato, actualizamos el texto y dejamos constancia de la modificación. También aceptamos aportes de investigadores o vecinos que detecten errores. La idea no es defender una versión, sino que el material sirva para estudiar y para trabajar en el territorio.
Estas aclaraciones no buscan cubrirnos: buscan que quien lea sepa exactamente qué puede tomar de cada caso y qué conviene verificar por su cuenta antes de replicarlo.